Las
Arribes, la presencia de profundos valles encajados
favorece la existencia de peculiares condiciones climáticas,
conformando un medio natural de características
plenamente mediterráneas donde la flora y la
fauna alcanzan elevados índices de biodiversidad;
factores todos que han propiciado su declaración
como Parque Natural de las Arribes del Duero.
Campo Charro: esta
denominación engloba las tierras del centro de
la provincia que para muchos constituyen el paisaje
que más profundamente define a Salamanca: la
dehesa.
Estos parajes sin espectaculares relieves orográficos
se suceden en una armoniosa sucesión de terrenos
suavemente ondulados en donde resalta el brillante reflejo
de algún arroyo o charca.
Ciudad Rodrigo-Sierra de Gata,
variados paisajes conforman este territorio salmantino
que confluye con Portugal y Extremadura, al suroeste
de la capital. Su carácter periférico
y fronterizo lo han mantenido, tal vez como ningún
otro, con una elevadísima calidad ambiental,
arquitectónica, etnológica y cultural
que apenas ha modificado la mano del hombre. Las Arribes
del Águeda, el Rebollar, el Valle del Azaba o
las elevaciones de la Sierra de Gata son buenas muestras
de ello.
Sierra de Bejar, constituye
esta alineación montañosa la más
elevada de toda la provincia. Sus cumbres, frecuentemente
nevadas, evocan en los salmantinos una conocida imagen
que destaca en los horizontes meridionales de este territorio.
Las características del histórico poblamiento
de estos parajes muestran una clara adaptación
medioambiental junto a trazas arquitectónicas
de indiscutible tipismo y valía. Todas estas
singularidades han permitido englobar a gran parte de
este territorio dentro del Espacio Natural de Candelario,
lo que aporta aún más atractivo a la visita.
Sierra de Francia,
un medio natural montañoso, nutrido de valles
cubiertos de bosques y recorridos por numerosas corrientes
fluviales, favorece la elevada calidad medioambiental
de la comarca que le ha valido su protección
como Espacio Natural de Las Batuecas-Sierra de Francia.
Los pueblos presentan una valiosa arquitectura popular,
sirviendo de singular escenario a fiestas, costumbres
y tradiciones ancestrales de gran riqueza y plasticidad.
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