Ávila,
en 1985 Ávila es declarada Patrimonio Cultural
de la Humanidad por la UNESCO, algo que se comprende
cuando en una primera vista se contemplan las murallas,
y después cuando recorriendo sus calles brotan
Iglesias, palacios, edificios y monumentos.La muralla
es el símbolo distintivo de la ciudad por excelencia.
Aún sin pretenderlo sale continuamente al paso
del transeúnte, la muralla se rodea, se pasea
, se atraviesa en todas direcciones sus arcos y puertas.
La Catedral de Ávila es un claro ejemplo de edificio
religioso y militar al mismo tiempo, incrustada en la
muralla, se iniciaría su construcción
en la segunda mitad del S. XII. En su interior deslumbra
el Sepulcro del Tostado realizado por Vasco de la Zarza
(1512).
Valle del Tormes (Gredos),
el emblema natural de Ávila por excelencia
son sin duda las altas cumbres de Gredos. La Sierra
de Gredos es el corazón del Sistema Central y
fue declarada Parque Regional en 1996. En uno de los
pueblos, Navarredonda de Gredos (1580 m. Sobre el nivel
del mar) nace el Tormes, que discurrirá camino
a Salamanca, y de la conjunción de Gredos y el
Tormes surgen los más hermosos parajes, de belleza
extrema.La sierra de Gredos, “techo de Castilla
y corazón pétreo de España”,
como definió Unamuno. Configura esta comarca
del Tormes la vertiente norte de Gredos, y encontramos
pueblos como Navarredonda de Gredos, Navalperal de Tormes,
Navacepeda de Tormes, la Aliseda de Tormes, San Martín
del Pimpollar, Becedas, Hoyos del Espino... es precisamente
desde Hoyos del Espino por dónde se accede a
la Plataforma de Gredos, y desde aquí al Prado
Pozas, al Circo de Gredos y a la Laguna Grande.
Valle del Alberche y Tierra
de Pinares, la proximidad del Valle del Alberche
y de la tierra de Pinares con Madrid, así como
la belleza de los parajes y el clima, agradable y generoso
(aunque distinto y variable según que punto de
la comarca), han hecho florecer en esta zona el turismo,
siendo quizá el elemento más relevante
y aglutinador de la comarca, que es por otra parte variopinta.
Se trata de un territorio montañoso, en el que
la altitud varia desde los casi 1500 m. (La Cañada)
hasta los 760 m. (Cebreros). Está situada al
este de la provincia de Ávila, en la vertiente
sur de las sierras Paramera y Malagón y nordeste
de Gredos, y como su nombre indica , en el valle que
provoca el río Alberche
Valle del Tietar situado
en la parte más meridional de la provincia, se
extiende de este a oeste al abrigo de esa gran barrera
montañosa que es Gredos, su altitud media es
de 400 m. Sobre el nivel del mar. Sus tierras lindan
con Madrid, con Toledo y con Cáceres. Su clima
es suave y generoso, subtropical incluso en algunos
puntos, sus suelos muy fértiles, sus cultivos
variados y variopintos (olivos, madroños, cerezos,
castaños, higueras, pinares, naranjos, sandías,
espárragos...), su fauna abundante (abejaruco,
cigüeña negra, grulla, reptiles, cabras...).
En “la Andalucía o la Extremadura de Ávila”,
denominación con la que es conocido el valle,
casi todo es posible; desde visitar un atípico
museo de la miel, en Poyales del Hoyo, hasta contemplar
las aves que surcan los cielos de la Adrada, (clasificada
como Zona especial de protección para las aves
“ZEPA”).
Valle del Corneja
se sitúa esta comarca al oeste de la provincia,
limitando con Salamanca, y recibe el nombre del río
Corneja, que nace en la vertiente occidental de la Serrota.
Abolengo y señorío emanan los pueblos
de esta comarca, acompañados del colorido y belleza
que desprenden sus paisajes.Al valle del Corneja se
accede fácilmente desde Ávila capital
o desde Salamanca, pero también se puede hacer
desde los pueblos de Gredos, atravesando el puerto de
Peña Negra, puerto de muchísimas curvas,
donde hallará la retina la compensación
sin par de contemplar desde allí todo el valle.
Peña Negra es lugar también muy solicitado
para practicar el parapente. Turismo rural y turismo
activo se ofrecen por toda la comarca.La profusión
de alojamientos rurales en la zona permite el descubrimiento
de los distintos lugares que, como al principio se apuntaba,
aparecen cargados de solera y de historia.
Comarca de la Moraña,
ocupa casi la mitad norte de la provincia, formando
parte de la Meseta Castellana. La Moraña es un
mar infinito de tierras llanas, normalmente sembradas
de cereales que se extienden más allá
de donde abarca la vista. Este paisaje a veces se interrumpe
con bosques de pinos y alamedas alrededor de ríos
y arroyos, otras con campos de girasoles. En el otoño
las tonalidades de color resultan de una belleza abrumadora.
Avutardas, ansares, gangas y ortegas planean a placer.
Es la Moraña una comarca para recorrer sin prisa
y para permitir las cuantiosas sorpresas que deparan
tal profusión de edificios exquisitos de cal
y adobe, las bellísimas iglesias mudéjares
presentes hasta en los más pequeños pueblos
Valle Amblés y Sierra
de Avila, en las inmediaciones de Ávila
capital se extiende esta comarca del Valle Amblés
y Sierra de Ávila, el valle Amblés es
el valle que baña el río Adaja, está
el valle Amblés fuertemente humanizado, pero
adentrándonos en sus pueblos y en las laderas
del río, descubrimos la belleza de bosques de
alamedas y praderas que contrastan con el resto del
paisaje. En la Sierra de Ávila el paisaje es
de gran plasticidad: una combinación perfecta
de rocas de granito, encinas, robledales y pastos, con
la nota de color que en el verano brindan las peonías;
semejante flora se acompaña de una interesante
fauna: jabalí, zorro, gineta, gato montés,
tejón, lagarto ocelado, búho real, cuco,
oropéndola...
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